Jaime González (Providencia en vertical)

Su nombre, no viene del conocido libro ”La importancia de llamarse Ernesto”, sino de aquel San Ernesto de la Higuera que Intentó redimir a Bolivia de manera cruenta y poco después apareció crucificado en todos los periódicos del mundo. Su primer apellido, Acosta, es por Fernando Acosta, conocido director de teatro de la región zuliana; en cambio, su apellido siguiente, Cepeda, Es por ser hijo y sobrino de algunos cronopios del arte, de los cuales heredó esa bonita costumbre en esta franja terrenal invalida de aguas caribeñas. Su definición artística la tomó tempranamente desde los diez y diete años. Enhorabuena. Ernesto Acosta Cepeda ha tenido como maestros a Pancho Villasmil, Norman Prieto, y principalmente como él mismo lo dice, a su tío Audio Cepeda. Si unimos la importante enseñanza de ellos a su habilidad artística natural, a su permanente interés que va más allá de lo simplemente comercial, mas una decisión con visión de futuro, podemos comprender su aprendizaje fácil, y su rápida evolución. Aunque hizo una breve pasantía por la Escuela de fotografía Julio Vengoechea, fue, según Jairo Giraldi, sólo a verificar lo ya sabía. En este homenaje al TEATRO Ernesto Acosta Cepeda toma como modelo a Jesús de los Reyes Pulido González, mejor conocido como Chucho Pulido, hijo de la cabeza de Venezuela: Paraguaná, tierra donde el viento tiene uno de sus destinos, y en él uno de sus mejores representantes. Y la verdad que Ernesto Acosta Cepeda no pudo escoger para esta, su primera muestra individual, mejor modelo, a quien nada mas de verlo actuar representa una riqueza gestual y expresiva digna de fotografiar. Artemio Cepeda 2001